Se puede creer que a un autor se le conoce recién en la lectura de dos libros suyos. Resulta que no siempre sucede así. Hace poco tiempo atrás leí una novela del autor, La casa de los vientos, obra que ya reseñé en el blog. De manera resumida, es una historia fantástica donde prima más la vida citadina del protagonista, un chico gay víctima del resto y de sí mismo. En cambio, este libro es distinto.
Todos los muertos de mi felicidad no solo se diferencia por ser un libro de cuentos, nueve en total. La temática vira hacia otros rumbos, sobre todo un eje: el crimen. No son todos relatos policiales, y los dos que se acercan a ello no se abocan a la investigación como tal. Las tramas presentan, más bien, la cara fea de Lima donde las propias instituciones sociales fallan y generan modos perjudiciales de sociabilización, como las clínicas clandestinas de aborto o las agencias de noticias y su espectáculo por el morbo. En el fondo de ellas, los asesinatos, la violencia sexual y la falta de ética y moral laborales ebulle hasta ser normalizadas por parte de las personas representadas en estos textos.
La radiografía planteada por Rimachi cobra sentido desde esa mirada. Cada cuento es distinto del otro, en realidad, e inclusive el estilo escritural varía desde una narración en primera persona por parte de los criminales o en tercera persona con cercanía hacia las víctimas. Tal vez el título cobra un poco de sentido así. En varios casos, alguien se beneficia del sufrimiento ajeno: el médico abortista, el dueño del diario, la sirvienta pedófila, el encargado de una academia preuniversitaria y algunos más.
Lo anterior también puede explicar el registro en cuanto al género. La mayor parte se conforma de relatos realistas donde el terror se presenta en alguno que otro, pero matizado por la crítica al cinismo social más que por la búsqueda de un efecto tétrico. No obstante, sí contiene un puñado no mimético, a saber «Ofelia», «Paraísos artificiales» y «La vergüenza de los ahogados».
Gabriel Rimachi. Fuente: Lee por Gusto.
Para conocer mejor a los tres, así como al resto, vamos con el desglose de cada uno. Como en otras reseñas, empezaré por los que considero de menor nivel. Estas historias tienen lo suficiente para ser textos decentes, pero no destacan tanto como el que señalaré hacia el final.
- Ciudad solitaria: una pareja de adolescentes decide abortar al bebé de seis semanas, pero el proceso clandestino arriesgará la vida de la chica. La historia muestra los horrores de este tipo de situaciones de modo directo, sin excesivo regodeo ni tampoco sutileza. A cambio, la historia en sí misma es lineal, sencilla. Fue publicada previamente en Letralia.
- Sérpico, sin Alpacino: tres sujetos asesinan por su visión propia del arte, y entre sus últimos proyectos se encuentra una vieja conocida. También es una historia cruda con una dosis precisa de violencia que muestra y, a su vez, deja a la imaginación el resto de atrocidades. No obstante, aunque la trama juega con los saltos en el tiempo, es sencilla en sí misma y no va más allá de la situación representada.
- Ofelia: el levantamiento de cadáver de una mujer mayor enfrenta a un agente policial contra un fenómeno paranormal cuando empieza a oírla en su cabeza. Sencillo pero redondo, ningún elemento está de más y consigue ese impacto necesario en el momento del clímax, sobre todo a quienes no están acostumbrados a leer a Carlos Fuentes. Fue publicada previamente en Letralia.
- Elogio de la sirvienta: es uno de los dos relatos que homenajean a Vargas Llosa, esta vez basado en la novela Elogio de la madrastra. La trama sucede luego del conflicto central en la obra original, cuando se descubre la relación incestuosa entre Alfonso y la esposa de su padre, Lucrecia. Esta vez Justiniana, la sirvienta, adopta el rol protagónico con su deseo obsesivo por el muchacho, tanto en su niñez como en su adultez. Es ella quien narra, por lo que el tono expresa una visión totalmente romantizada de la situación, aspecto que mejora mucho el relato de los sucesos y el desenlace de eventos tan tétricos como los de la familia.
- Monsieur Hernández: en la agencia de un periódico, uno de los redactores se encuentra al borde del despido. ¿La causa? La nota publicada sobre el suicidio de su pareja en el que el diario no permanece con buen prestigio. Este resultado y cierre cronológico de la trama no importa tanto como el proceso. Por ello, se emplea el salto al pasado para comprender su relación y los motivos de la mujer para tomar esa decisión. La fortaleza es el aspecto emocional de la pareja, resaltante gracias a sus personalidades distintas pero complementarias; no obstante, a veces sí se roza el patetismo. En cambio, por breves momentos la fluidez de la historia es enturbiada por digresiones sociopolíticas que ofrecen un mayor marco de su época universitaria, pero que no aporta mucho al cuento en contraste con las muertes que ellos deben cubrir para las noticias.
- ¿Quién mató a Palomino Molero?: es uno de los dos cuentos escritos en homenaje a Vargas Llosa. En esta ocasión, se basa en la novela homónima y se sitúa antes de la búsqueda emprendida por el teniente Silva y el guardia Lituma por el cadáver del aviador Palomino. De modo concreto, narra los días previos al viaje hacia Piura de Lituma, quien se lamenta de ser enviado hasta allá en tanto está acostumbrado a la ciudad. Como exploración psicológica del personaje es entretenido, pero por sí misma o con relación a la novela original no vislumbra nuevos detalles, a comparación del otro texto «Elogio de la sirvienta».
- Manual del ingresante: un venezolano en Lima consigue un nuevo trabajo como repartidor de volantes para una academia preuniversitaria, pero se enfrentará al terrible calor del verano, el espacio donde debe volantear y la inhumanidad de quienes le rodean. Representa una crítica clara contra el régimen chavista (y de Maduro) con todas las repercusiones negativas contra sus ciudadanos, sobre todo por el éxodo. Frente a ello, si bien se perfila muy bien a las personas como monstruos gracias a la caricaturización de los mismos, el mensaje es muy directo y por momentos bordea el simplismo, como si el relato se encontrara a su disposición en lugar de lo contrario.
- La vergüenza de los ahogados: el hallazgo de un cadáver motiva una conversación entre un policía y un profesor, quien narra la primera vez que vio a un muerto durante una fiesta familiar. La escena sobre la noticia de la muerte y el hallazgo del cadáver es uno de los dos mejores momentos del cuento. El otro es el final en sí mismo, que reafirma el carácter gótico andino del que se nutre, es decir, de las leyendas urbanas y el mundo de la chamanería.

Portada alternativa de una edición de 2019 que parece no haber sido publicada. Fuente: Letralia.
Ahora, en cambio, les presento al mejor del conjunto. Los agrupé solo en dos bloques de calidad, no en tres o más porque el nivel medio de logro es constante en la mayoría. Frente a ellos, el de abajo los supera no solo por proponer una historia más atractiva (más original, más arriesgada), sino por construir sensaciones también a partir del estilo narrativo.
- Paraísos artificiales: la compra de un televisor ultramoderno con una IA incorporada impacta en la vida del adolescente de una familia, quien cada vez se aísla más de los demás para convivir más con esa inteligencia. Si bien la premisa parte de tópicos conocidos de la ciencia ficción, el cuento resulta terrorífico. Un gran acierto es el contraste entre la narración en primera persona del padre y la voz en apariencia inofensiva pero astuta de la IA, que manipula y finge al muchacho, mientras contrasta con el tono alarmado de los padres. Empieza leve, asciende con un efecto inquietante y explota en un clímax impactante. Por todo lo anterior, es el mejor.
Los cuentarios se enfrentan siempre al reto de mantener la calidad en cada historia. Es complicado conseguirlo, y en el presente caso algunos superan a otros. Por otro lado, ninguno cae en un nivel mediocre o regular gracias a la suficiencia de cada uno para desarrollar y cerrar la historia, lo que no siempre consiguen los escritores todavía novatos. Toda mi experiencia en la lectura me indica que no es el caso, pero también me deja una duda: ¿cómo sería una novela urbana cyberpunk o similar con el estilo de «Ciudad solitaria» y «Paraísos artificiales»?
Detalles técnicos:
Género: Fantástico, realista
Editorial: Ciudad Librera / Summa
Año de publicación: 2026
N° de páginas: 102