07 Sep
La casa que se incendió, de Poldark Mego, es una tortura

Tal vez más conocido por su saga de novelas zombi, Pandemia Z, Poldark ha producido más títulos de narrativa en formato más breve desde cuentos hasta compilaciones de relatos de varios autores. Sin embargo, también incursionó en la novela corta. El contexto fue el siguiente: obtuvo el Premio Internacional Casatomada de Novela Fantástica en 2022, organizado por esta editorial peruana. Poco tiempo después, en 2023, fue publicado por Torre de Papel. 

La historia nos traslada a la tradición de las casas encantadas. El título ya nos anuncia lo que ocurrió con el hogar de turno en el que fallecieron un padre y su hija. Ahora, en una nueva «vida» ambos cohabitan ese mismo sitio en un devenir diario que parece no tener fin, hasta que él se plantea la siguiente pregunta: ¿ella es realmente su niña? 

Poldark Mego. Fuente: Facebook del autor.

Trama 

Podemos empezar por lo más obvio: lo sobrenatural en la novela. Este tópico es harto conocido en la tradición gótica, ante lo cual su autor escoge una mirada abordada, pero no necesariamente desgastada, como la de los propios espíritus. Sabemos desde un inicio que están muertos, sabemos que el protagonista es consciente de su situación y sabemos que las reglas de estas tramas se mantienen: una casa en la que se limita la acción, la invisibilidad de los fantasmas y un pasado tormentoso. Lo que no conocemos es la verdadera identidad de la hija, duda planteada pronto en la narración que vertebra la tensión e incógnita durante el desarrollo. Este es uno de los aciertos del libro.

Otro aspecto relevante es la limitación. Como mencionaba, el espacio principal es la casa habitada por los dos personajes en tanto no salen a las calles u otras zonas. La única diferencia relevante es el nuevo edificio de departamentos construido sobre las ruinas. Esto contribuye a la sensación de sofoco, de encierro, que por momentos la historia consigue cuando la relación entre ambos se tensa mientras la duda sobre la niña persiste. La escasa cantidad de personas en la historia también suma a este punto. Todo esto puede recordar a la tradición de novelas contenidas como La metamorfosis, de Kafka, o algunos pasajes claustrofóbicos de Melmont el errabundo, de Maturin (como el manicomio), en las que se aprovecha la escasez de espacio y voces para incomodar al lector. 

Un rasgo que, más bien, pudo demeritar la novela es la acción. Los sucesos del presente de la trama no varían tanto al centrarse en la culpa y duda del padre para con su hija, por lo que los recuerdos del pasado lo enriquecen y sostiene lo que de otra manera pudo significar solo en un circulo vicioso de escenas similares. En ese sentido, el pasado ayuda al presente a avanzar hacia una resolución tal vez no espectacular, pero sí satisfactoria para lo que proponía el conflicto inicial. 

Anuncio del Premio Internacional Casatomada de Novela Fantástica 2022

Personajes

A mi parecer, este es el apartado más cuidado. Si bien hay algunos personajes más, los relevantes son el padre y la hija, sobre todo él, y la trama ocupa no poco espacio en la exploración de su mente. Veamos. 

  • Papá: en vida, fue un hombre de mediana edad cuya profesión era la de periodista o cronista con el deseo frustrado de triunfar en la literatura. A ello se suma la inestabilidad de su matrimonio con Ana, la madre de su hija, quien decide separarse. Esta situación le provoca una gran crisis emocional al punto de insistir en la potestad sobre esta casa, propiedad de sus padres, como fruto del enojo y resentimiento hacia ella. Él mismo lo admite y sus acciones connotan estas decisiones como fruto de un constante sentimiento de derrota y objetivos inalcanzados, ante lo cual su familia se vuelve blanco de desquite. Es así que las escenas de griteríos hacia la niña resultan incómodas, pero son coherentes con esta carga mental que él deberá decidir si liberar o no en la novela. Un aspecto importante es que nunca (o casi nunca, disculpen si salté ese dato) se indica su nombre, lo cual le otorga un carácter ambiguo, fantasmagórico y, más aún, sin una personalidad completa en su vida de ultratumba; parece un castigo extra hasta en el nivel escritural.
  • Abril: es cierto que no conocemos mucho de su mirada. Es más, durante el presente de la trama se nos ofrece una visión ambigua de su identidad y como lectores no sabemos no solo si es el espíritu de la hija o no, sino si sea lo que sea es una entidad inocente, desconocedora de su situación, o si sabe mucho más de lo que aparenta. La obra juega con ese rasgo típico de los niños y su credulidad es puesta en duda. De todos modos, por la vida pasada se nos representa como una niña apegada a sus padres, incluido el papá, motivo por el cual sufre ante la crisis matrimonial y la vida separada, inclusive por el resentimiento ya explicado del hombre.
Portada alternativa con la que fue registrada la novela en la web de ISBN

Forma

En total contiene 16 capítulos de extensión entre mediana y breve y 1 epílogo. La lectura es sencilla en ese punto y no hay mayor experimentación con la distribución de la trama, salvo los saltos al pasado. Estos momentos son notorios en la historia y no se entremezclan con el presente en el departamento encantado, por lo cual no nos perderemos en la comprensión de los eventos. 

Escrito eso, el estilo de la prosa padece de problemas. El principal recae en el empleo del adjetivo. Un ejemplo es el inicio: 

Deambulo descalzo por la casa deseando sentir el frío en mis pies y la brisa de la madrugada. El plenilunio baña de plata la sala creando un espectral ambiente, propicio para mi errático paseo. Mi acostumbrada insensibilidad termina por encontrar decepcionante el paisaje lunar de la casa.

En este fragmento y otros pasajes se observa una insistencia en la adjetivación, sobre todo los epítetos o rasgos que cualifican al sustantivo. El inconveniente no radica en su uso, sino en la repetición del mismo con poca distancia entre uno y otro cuando no responde a una finalidad estética. Este caso no sucede en cada página, rasgo positivo, pero que demuestra que no forma parte de una mirada permanente y constante o una intencionalidad. De hecho, parece más un vicio que apunta al intento por alcanzar una mayor belleza cercana al barroco recargado. 

La lectura ralentizada, pesada, es un efecto. Un segundo factor que se suma a tal consecuencia es la elección de palabras rebuscadas pertenecientes a un registro culto que, nuevamente, no son problemáticos por sí mismos (plenilunio, anhedonia, etc) más allá de que haya lectores que les disguste ese estilo. No obstante, no se relaciona con el resto de temas del libro que apuntan hacia el mundo interior del protagonista, salvo con su deseo frustrado de ser literato. Inclusive en esto último, hubiese sido más conveniente recurrir a otros recursos lingüísticos para representar esa disputa entre el tormento familiar del personaje y su bagaje literario (frustrado por la falta de una carrera como escritor) al relatar sus vivencias. 

*

La casa que se incendió resulta ser un caso peculiar en la producción de Poldark. Mientras sus otros libros apuntan hacia la ciencia ficción y el terror sangriento y desesperanzador, esta obra, si bien agridulce, refleja cierta esperanza en un camino de espinas mentales dentro de lo fantástico, concretamente de lo gótico urbano. Es una novela menos arriesgada que su saga Z y más sencilla que algunos de sus relatos (como «El nuevo mundo», en el primer número de la revista Líneas de cambio). De todos modos, aunque refuerza algunos puntos negativos del escritor, también destaca su mejor cualidad a estas alturas de su corpus: la construcción de personajes atormentados.

Detalles técnicos:

Género: Fantástico

Editorial: Torre de Papel

Año de publicación: 2023

N° de páginas: 111

Comentarios
* No se publicará la dirección de correo electrónico en el sitio web.